Oraciones católicas de liberación y ejercicios espirituales para proteger al inidividuo de la influencia del demonio, ángeles caídos, tentaciones del maligno y persecuciones diabólicas.
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The Catholic Warrior - Christian Exorcism, Angels, Demons, Satan, Devil, Deliverance prayers, Demonic Obsession Possession, Spiritual Warfare, Evil Forces, Catholic Spirituality
Oraciones y recursos de lucha espiritual y liberación para protegerte de hechizos, prácticas de vudú, ritos satánicos y persecusiones diabólicas.
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Oraciones para la lucha espiritual


Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración para romper maldiciones

En el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret, y por el poder de su cruz, sangre y resurrección, asumo autoridad sobre todas las maldiciones, maleficios, hechizos, prácticas de vudú, brujerías, rituales satánicos, encantamientos y malos deseos dirigidos contra mí o que han sido transmitidos por la línea directa de mis antepasados. Por el poder de Jesucristo, el Señor resucitado, rompo toda influencia que estas maldiciones tengan sobre mi vida y les ordeno que regresen a sus fuentes de origen y sean substituidas por una bendición.

Pido perdón y renuncio a todos los votos y acuerdos negativos personales que haya hecho con el enemigo y te ruego, Señor Jesucristo, que me libres de cualquier cautiverio al cual me hayan tenido sometido. Reclamo que la sangre que derramaste bañe todos los aspectos de mi vida, mis relaciones, mis obras ministeriales y mis finanzas. Te doy gracias por tu amor imperecedero, tu protección angelical y por la plenitud de tus abundantes bendiciones.

 

Oración en contra de todo mal

Espíritu de nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, desciende sobre mí. Por favor, purifícame, moldéame, lléname de ti y haz uso de mí. Aleja de mí toda fuerza maligna, destrúyela y véncela para que pueda estar sano y capacitado para hacer buenas obras.

Expulsa de mí todas las maldiciones, encantamientos, hechizos, brujerías, magia negra, trabajos demoníacos, maleficios y mal de ojo, infestaciones diabólicas, opresiones, posesiones; todo lo que es malo y pecaminoso; celos; traición; envidia; y enfermedades físicas, psicológicas, morales, espirituales y diabólicas; así como todos los espíritus tentadores, sordos, mudos, ciegos y durmientes; los espíritus de la nueva era; los espíritus ocultos; los espíritus religiosos; los espíritus del anticristo; y todos los demás espíritus de muerte y oscuridad.

Por el poder de Dios Todopoderoso, y en el nombre de Jesucristo nuestro Salvador, ordeno y exijo a todos los poderes que me acosan dejarme para siempre y ser confinados al lago de fuego eterno, que nunca más lleguen a tocarme a mí ni a ninguna otra criatura en todo el mundo. Amén.

 

Coraza de San Patricio

Me armo hoy con el poder de la Santísima Trinidad, en la unidad de Dios, Creador del Universo. Me armo hoy con el Bautismo de Cristo, su crucifixión y resurrección, su ascensión y gloriosa segunda venida.

Me armo hoy con la dirección de Dios para guiarme; el poder de Dios para sostenerme; la sabiduría de Dios para instruirme; la palabra de Dios para darme voz; el escudo de Dios para protegerme; el ejército de Dios para defenderme, contra las trampas de los demonios, contra las tentaciones de los vicios, contra todos aquéllos que conspiren contra mí.

Invoco hoy a todas esas virtudes contra cada poder hostil y despiadado que me ataque, contra los hechizos de los falsos profetas, contra las leyes negras del paganismo, contra las leyes falsas de la herejía, contra los engaños de la idolatría, contra cada artificio y conjuro que ata el alma al mal.

Cristo, protégeme hoy de todo veneno, quema, ahogamiento y herida fatal. Cristo esté conmigo, Cristo esté detrás de mí, Cristo esté en mí, Cristo esté a mi lado; Cristo para ganar, Cristo para consolarme y restaurarme, Cristo para estar donde el peligro amenace; Cristo esté en el corazón de quienes me rodean, para siempre.

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Oración para rechazar el ocultismo

Padre celestial, en el nombre de tu único Hijo, Jesucristo, denuncio y rechazo a Satanás y todas sus obras; rechazo todo tipo de brujería, el uso de la adivinación, la práctica de hechicería, utilizar médiums, la güija, la astrología, el reiki, la hipnosis, la escritura automática, los horóscopos, la numerología; todo tipo de clarividencia, lectura de la palma de la mano, levitación y cualquier otra cosa asociada con el ocultismo o Satanás. Renuncio y abandono mi participación en todos ellos en el nombre del Señor Jesucristo quien se hizo hombre, y por el poder de su cruz, su sangre y su resurrección rompo todo su control sobre mi vida.

Confieso todos estos pecados ante ti y te pido que me limpies y me perdones. Me perdono a mí mismo y te pido, Señor Jesús, que entres en mi corazón y hagas en mí la clase de persona que tú deseas que sea. Te pido que envíes los dones de tu Espíritu Santo para ser bautizado, como bautizaste a tus discípulos el día de Pentecostés.

Te doy gracias, Padre celestial, por fortalecer mi ser interior con el poder de tu Espíritu Santo, para que Cristo pueda habitar en mi corazón. Que mediante la fe, arraigada y cimentada en el amor, sea capaz de comprender con todos los santos, la amplitud, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo, que excede todo entendimiento. Amén.

 

Liberación habitual

En el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret, por el poder de la cruz, su sangre y su resurrección, ato a Satanás, a las huestes de espíritus y los poderes de las tinieblas y del infierno, y a las fuerzas malignas de la naturaleza.

Tomo autoridad sobre todas las maldiciones, hechizos, actividad demoniaca y maleficios dirigidos contra mí, mis relaciones, mis esfuerzos, mis finanzas y el trabajo de mis manos; y los rompo por el poder y la autoridad del Señor Jesucristo resucitado. Me afirmo en el poder del Señor Dios Todopoderoso para atar toda interacción demoníaca, influencia y comunicación de los espíritus enviados contra mí; y los envío directamente a Jesucristo para que disponga de ellos según su voluntad.

Pido perdón y renuncio a todo voto negativo que haya hecho con el enemigo, y pido que Jesucristo me libere de ellos y de cualquier atadura que hayan puesto sobre mí. Proclamo la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, sobre cada aspecto de mi vida, para mi protección. Amén.

 

Oración en contra de los maleficios1

Dios, Señor nuestro, Rey de todos los tiempos, Grande y Todopoderoso, tú que lo creaste todo y que lo transformas todo simplemente por tu voluntad; tú que cambiaste en rocío las llamas del horno que había sido calentado siete veces más y protegiste y salvaste a tus tres santos hijos.

Tú eres el doctor y médico de nuestras almas. Tú eres la salvación de los que se vuelven a ti. Te suplico que anules, destruyas y apartes de mí todo poder y presencia diabólicas; cada influencia del mal, maleficio o mal de ojo y todas las malas acciones dirigidas hacia mí.

Donde haya envidia y malicia, dame abundancia de bondad, paciencia, victoria y caridad. Oh Señor, tú que amas al hombre, te ruego que extiendas tus poderosas manos y tu grandísimo y poderoso brazo, y vengas en mi ayuda.

Envía tu ángel de paz sobre mí, para proteger mi cuerpo y mi alma. Que él pueda mantener alejado y vencido a todo el poder del maligno y cada palabra venenosa o maliciosa invocada en mi contra por personas corruptas y envidiosas.

Entonces, bajo la protección de tu autoridad, podré con gratitud cantar: “El Señor es mi salvación; ¿a quién temeré?”. No temeré mal alguno porque tú estás conmigo, mi Dios, mi fortaleza, mi poderoso Señor, Señor de la Paz, Padre de todos los tiempos. Amén.

 

Oración para la protección espiritual

Amado Señor Jesús, por favor perdóname por todas las veces que no me he sometido a tu voluntad en mi vida. Perdóname, por favor, por todas mis obras pecaminosas, mis acuerdos con el enemigo y por haber creído las mentiras del diablo. Ahora me someto a ti como mi Señor, amado Jesús. Ahora rompo todo acuerdo que haya hecho con el enemigo.

Señor Jesús, por favor haz que tus ángeles guerreros alejen y aten en el abismo a todos los demonios y sus artificios que tuvieron acceso a mí porque creí sus mentiras. Ahora te pido que levantes una barrera de protección a mi alrededor, sobre mí y debajo de mí, y la selles con tu sangre, Señor Jesucristo.

Elijo ahora ponerme la armadura de Dios completa y te pido que limpies y selles mi cuerpo, mente, alma y espíritu con tu sangre, Señor Jesucristo. Por favor, haz que tus ángeles guerreros aten y alejen a todos los demonios, sus artificios y todo su poder desde adentro de esta barrera protectora y sean enviados al abismo.

Por favor, haz que tus guerreros destruyan toda maquinación demoníaca, oculta o de brujería dirigida contra mí, incluyendo todas sus reservas y refuerzos. Señor Jesucristo, haz, por favor, que tus guerreros saquen de mi camino toda influencia maligna y la devuelvan a su origen y quede sellada ahí con tu sangre. Por favor, haz que tus ángeles monten guardia sobre mí y me protejan de todos los ataques del enemigo. Amén.

 

Atar a los espíritus malignos

En el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret, aquí estoy con el poder del Señor Dios omnipotente para atar a Satanás y a todos sus espíritus malignos, fuerzas demoníacas, poderes demoníacos, principados y a todos los reyes y príncipes del terror, provenientes del aire, el agua, el fuego, la tierra, el mundo de las tinieblas y todas las fuerzas malignas de la naturaleza.

Asumo autoridad sobre todas las obras y funciones demoníacas destructoras enviadas contra mí y las desenmascaro como enemigos debilitados y vencidos por Jesucristo. Aquí estoy con el poder del Señor Dios Omnipotente para atar juntos a todos los enemigos de Cristo presentes, todos los entes demoníacos bajo su única y más alta autoridad; y ordeno a estos espíritus que se vayan al abismo para nunca más regresar.

Me pongo en pie hoy con el poder del Señor Dios Omnipotente para llamar a las huestes celestiales, a los santos ángeles de Dios, para que rodeen, protejan y limpien con la luz santa de Dios todas las áreas que hayan sido desocupadas por las fuerzas del mal. Pido al Espíritu Santo que inunde mi mente, corazón, cuerpo, alma y espíritu —creando así en mí hambre y sed de la Palabra sagrada de Dios— y me llene con la vida y el amor de mi Señor, Jesucristo.

 

Eliminar las influencias demoníacas

Por el poder del Señor Jesucristo de Nazaret, me enfrento a todas las fuentes de pecado en mi vida. Te pido, Señor Jesús, que envíes una guarnición de ángeles guerreros para derribar y destruir todo ente demoníaco que haya estado influenciando mis comportamientos pecaminosos de envidia, crítica, impaciencia, resentimiento, orgullo, rebelión, terquedad, falta de perdón, chisme, desobediencia, conflicto, violencia, divorcio, acusaciones, ira, manipulación, celos, avaricia, pereza, venganza, codicia, posesividad, control, represalia, egoísmo, engaño, deshonestidad, falta de fe, seducción, lujuria, pornografía, masturbación, idolatría y brujería.

Que tus ángeles guerreros derriben y destruyan toda influencia demoníaca que hayan contribuido a mis dolencias físicas y psicológicas de trastornos nerviosos, trastornos pulmonares, trastornos o disfunciones cerebrales, Sida, cáncer, hipocondría, hiperactividad, depresión, esquizofrenia, fatiga, anorexia, bulimia, adicciones, gula, perfeccionismo, alcoholismo, autoabuso, adicciones sexuales, perversiones sexuales, intentos de suicidio, incesto, pedofilia, lesbianismo, homosexualidad, adulterio, homofobia, confusión, ignorancia, desidia, odio a mí mismo, aislamiento, soledad, ostracismo, paranoia, nerviosismo, pasividad, indecisión, duda, opresión, rechazo, pobre imagen de mí mismo, ansiedad, vergüenza, timidez y miedo.

Me pongo en pie hoy mismo por el poder del Señor Jesucristo y ruego ser colmado por los dones del Espíritu Santo, de paz, paciencia, amor, gozo, bondad, generosidad, fidelidad, gentileza, autocontrol, humildad, perdón, bondad, fortaleza, disciplina, verdad, renunciamiento, buena imagen de mí mismo, prosperidad, caridad, obediencia, mente sana, orden, plenitud en Cristo, aceptación de mí mismo, aceptación de otros, confianza, libertad de adicciones, libertad de querer controlar, libertad de estar avergonzado, integridad, bienestar, salud, sabiduría, conocimiento, entendimiento y la luz y vida del Señor Jesucristo. Amén.

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Oración para la sanación interior2

Señor Jesús, por favor, ven y sana mi corazón herido y perturbado. Te ruego que me sanes de los tormentos que causan ansiedad a mi vida. Te ruego, de manera especial, que sanes la fuente de la que brota mi pecaminosidad. Te ruego que vengas a mi vida y sanes los daños psicológicos ocasionados en mi niñez y todas las heridas que estos me han causado, a través de toda mi vida.

Señor Jesús, tú conoces mis cargas. Las rindo todas a tu Corazón de Buen Pastor. Te imploro —por los méritos de la gran herida abierta en tu corazón— que sanes las pequeñas heridas que están en el mío. Sáname del dolor de mis recuerdos, de manera que nada de lo que me haya sucedido en el pasado me haga vivir con dolor y angustia, lleno de ansiedad.

Sana, oh Señor, todas aquellas heridas que han sido las causantes de todo el mal arraigado en mi vida. Quiero perdonar a todos los que me han ofendido. Mira todas las heridas dolorosas que me impiden perdonar. Tú has venido a sanar los corazones afligidos, por favor, sana mi herido y perturbado corazón.

Sana, mi Señor Jesús, aquellas profundas heridas que me causan enfermedades físicas. Te ofrezco mi corazón; acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Divino Corazón.

Sáname, oh Señor, del dolor causado por la muerte de mis seres queridos. Concédeme el poder recuperar la paz y el gozo al saber que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme ser un auténtico testigo de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, y de tu presencia amorosa entre todos los hombres. Amén.

 

Oración para sanar su linaje familiar3

Padre celestial, vengo a ti como tu hijo, con gran necesidad de tu ayuda; tengo necesidades de salud física, necesidades emocionales, necesidades espirituales y necesidades interpersonales. Muchos de mis problemas han sido causados por mis propios fallos, negligencias y pecaminosidad, por lo que humildemente ruego tu perdón, Señor. Pero también te pido que perdones los pecados de mis antepasados cuyos fallos han dejado sus efectos en mí, en forma de tendencias no deseadas, patrones de conducta y defectos en mi cuerpo, mente y espíritu. Sáname, Señor, de todos estos trastornos.

Con tu ayuda perdono sinceramente a cada uno de ellos, miembros vivos y muertos de mi árbol genealógico, quienes me han ofendido a mí o a mis seres queridos de cualquier manera, o cuyos pecados han producido nuestros sufrimientos y trastornos presentes. En el nombre de tu divino Hijo Jesús, y en el poder de tu Espíritu Santo, te pido Padre que me liberes y a todos los miembros de mi árbol genealógico de la influencia del maligno.

Libera a todos los miembros vivos y muertos de mi árbol genealógico, incluyendo a aquéllos que han sido adoptados y aquéllos relacionados a la familia extendida, de cualquier forma de atadura contaminante. Por tu amorosa preocupación por nosotros, Padre celestial, y por la sangre derramada de tu precioso Hijo Jesús, te ruego que extiendas tus bendiciones sobre mí y todos mis parientes vivos y muertos. Sana cada efecto negativo transmitido a través de todas las generaciones pasadas y prevé de tales efectos negativos a las futuras generaciones de mi árbol genealógico.

Simbólicamente coloco la cruz de Jesús sobre la cabeza de cada persona en mi árbol genealógico y entre cada generación; te pido que dejes que la sangre limpiadora de Jesús purifique las líneas sucesorias de mi linaje familiar. Envía a tus ángeles protectores a que permanezcan a nuestro alrededor y apliquen tu divino poder sanador a todos nosotros, incluso en las áreas de discapacidad congénita. Dale a los ángeles guardianes de los miembros de nuestra familia poder especial para sanar, proteger, guiar y animar a cada uno de nosotros en nuestras necesidades. Deja que tu poder sanador sea liberado en este mismo instante y que continúe, mientras tu soberanía lo permita.

Señor, reemplaza en nuestro árbol genealógico toda esclavitud por una integración santa de amor familiar. Que haya siempre una unidad más profunda contigo, Señor, por el Espíritu Santo, hacia tu Hijo Jesús. Permite que la familia de la Santísima Trinidad inunde nuestra familia con su tierna, cálida y amorosa presencia, para que nuestra propia familia pueda reconocer y manifestar ese amor en todas nuestras relaciones. Incluimos en esta petición todas nuestras necesidades desconocidas, en el precioso nombre de Jesús. Amén.

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Oración para renunciar a las logias y sociedades secretas

Señor Jesús, vengo a ti como pecador buscando el perdón y la sanación de todos los pecados cometidos en tu contra por mi linaje familiar. Yo honro a mi padre, mi madre y mis antepasados terrenales, pero me alejo absolutamente y renuncio a todos sus pecados, especialmente aquellos que me han expuesto a cualquier clase de influencia dañina. Perdono a todos mis antepasados por los efectos de sus pecados y te pido que me laves de sus consecuencias destructivas.

Renuncio y rechazo a Satanás y a todo poder diabólico que ha afectado mi linaje familiar. Renuncio y abandono mi involucramiento en toda logia, sociedad secreta y cualquier otra forma de práctica maligna ejercida por mis antepasados. Renuncio a todo pacto y ritual en cada uno de sus niveles y grados. Renuncio a la brujería, al espíritu del anticristo y a la maldición de cualquier doctrina diabólica. Renuncio a la idolatría, blasfemia y toda forma de secretismo y engaño. Renuncio al amor al poder, al amor al dinero y a cualquier temor que me ha tenido cautivo.

Renuncio a todo pacto con la masonería, el mormonismo, la Orden de los Amarantes, los Oddfellows, los Búfalos, los druidas, las logias de los Fórester, el Ku Klux Klan, The Grange, los Woodmen of the World, los Caballeros de la Capa Roja, los Caballeros de Pitios, la Orden Mística de los Profetas Velados del Reino Encantado, las órdenes femeninas de La Estrella Oriental y de El Blanco Sepulcro de Jerusalén, las Hijas de la Estrella Oriental, las órdenes internacionales de Las Hijas de Job, las Niñas del Arcoiris y la orden masculina juvenil De Molay, y cualquier otra sociedad secreta junto con sus efectos destructivos en mí y mi familia.

Renuncio a todo fraude y engaño, y a los efectos que tienen en mis emociones y en mis ojos, incluyendo toda confusión y temor. Renuncio al lazo alrededor de mi cuello, al temor a ahogarme y a cualquier espíritu que me cause dificultad para respirar. Renuncio a los efectos de cualquier objeto pagano y sus simbolismos, delantales, libros de rituales, anillos y joyas. Renuncio al engaño hacia otros y a observar el desamparo que padecen otras personas durante los rituales. Renuncio a la falsa comunión, a toda burla hacia la obra redentora de Jesucristo en la cruz, a toda incredulidad, confusión y engaño, y a toda alabanza a Lucifer como si fuera un dios.

Señor Jesús, humildemente pido tu perdón y ruego que tu sangre me limpie de todos los pecados que he cometido. Por favor, purifica mi espíritu, alma, mente, emociones y cada parte de mi cuerpo. Por favor, destruye todo espíritu maligno adherido a mí o a mi familia a causa de estos pecados y límpianos con el fuego de tu Espíritu Santo. Señor Jesús, te invito a que entres a mi corazón y te entrones como mi Señor y Salvador por toda la eternidad.

 

Oración para concluir las oraciones de liberación

Gracias, Señor Jesús, por despertar mi espíritu que estaba dormido y traerme hacia tu luz. Gracias, Señor, por transformarme a través de la renovación de mi mente. Gracias, Señor, por derramar tu Espíritu sobre mí y revelarme tu Palabra. Gracias, Señor, por dar a tus ángeles el deber de cuidarme en todos mis caminos. Gracias por mi fe en ti y porque de mi interior correrán ríos de agua viva. Gracias por dirigir mi corazón y mi mente hacia el amor del Padre y la inmutabilidad de todos tus caminos. Lléname hasta rebosar con tu vida y amor, mi Señor y Rey, Jesucristo.

 

Oración para la protección

Señor Jesús, gracias por compartir conmigo tu maravilloso ministerio de sanación y liberación. Gracias por las sanaciones que he vivido hoy. Entiendo que la enfermedad provocada por el maligno es más de lo que mi humanidad puede soportar; por eso te pido que me limpies de cualquier tristeza, pensamiento negativo o desesperanza que haya cogido durante mi intercesión por otros.

Si he sido tentado al odio, la impaciencia o la lujuria, límpiame de esas tentaciones y reemplázalas con amor, gozo y paz. Si cualquiera de esos espíritus se ha aferrado a mí o me oprime de cualquier manera, les ordeno ahora mismo a ustedes, espíritus de la tierra, del fuego, del agua, del mundo de las tinieblas o fuerzas malignas de la naturaleza que se aparten de mí y que se vayan directamente ante la presencia de Jesucristo, para que él trate con ustedes como a él le parezca.

Ven Espíritu Santo, renuévame, lléname de nuevo con tu poder, tu vida y tu gozo. Fortaléceme donde me sienta débil y vísteme con tu luz. Lléname con tu vida. Señor Jesús, por favor, envía a tus santos ángeles a socorrerme y a protegerme de todo tipo de enfermedad, daño y accidentes. Te doy gracias y te alabo mi Señor, Dios y Rey.

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Salmo 914

El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: “Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío”. Sólo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!

No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido. Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.

Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna. Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes!

Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores. Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación.

 

Ejercicio para la sanación emocional5

1. Pasa tiempo en oración y pídele al Señor que te muestre si hay dolores emocionales sin resolver que estén permitiendo que el mal entre en tu vida o te estén causando problemas de salud. Si el Señor trae a tu mente a alguien que te ha lastimado, pide al Espíritu Santo que te devuelva la plenitud de tus emociones reprimidas, de modo que puedas ser liberado.

2. Después de que hayas identificado un acontecimiento doloroso que necesita ser sanado, trata de separar esa situación de cualquier otra cosa que te haya ocurrido. Por ejemplo, en lugar de tratar muchos años de abuso emocional a la vez, intenta aislar una experiencia y sigue trabajando enfocándote en esa situación hasta que sea resuelta.

3. Comienza este ejercicio con mucha oración y meditación. Encuentra un lugar donde puedas estar a solas con Dios. Asegúrate de tener suficientes pañuelos y los materiales necesarios para escribir.

4. Visualiza en tu mente a la persona que te hirió. Imagínate que esta persona puede escuchar todo lo que le vas a decir. Si la persona ha fallecido, imagínatela en el cielo de pie junto a Jesús.

5. Comienza escribiendo la carta con estas palabras: ¡Estoy enojado porque me heriste! Di a esa persona todas las formas en que te hirió con sus acciones descuidadas e irrespetuosas. Continúa escribiendo las siguientes palabras: Estoy enojado, una y otra vez. Libera todo tu coraje en el papel. No te preocupes por la ortografía o la gramática; simplemente expresa todo lo que necesita ser dicho.

6. Después de liberar todo tu enojo, continúa con los temores que hayas experimentado. ¿Cómo afectó tu vida esta persona? Describe cómo las consecuencias del comportamiento descuidado de esa persona han influido en tus relaciones hasta el presente.

7. Después de liberar los temores o los sentimientos de culpabilidad, presta atención a tu tristeza. Di a esa persona lo que querías que hubiese ocurrido pero no sucedió. Si le estás escribiendo a tu papá, dile: Estoy triste porque quería que tuviéramos una mejor relación. Quería que me trataras como un hijo amado. Quería tu amor y tu apoyo.

8. Concluye tu carta con cualquier otra cosa que quisieras decir a esa persona, y a continuación comienza una nueva carta visualizando a la persona que te hirió en un estado de sanación total. Imagínatela en el cielo de pie al lado de Jesús. Imagina a esa persona llena del amor de Dios y, debido a que está llena del amor divino, permítele que te ofrezca disculpas.

9. Comienza tu carta de perdón diciendo: Siento haberte herido. Tú no merecías haber sido tratado así. Lo siento. Por favor, perdóname. Luego escribe todas las palabras amorosas que necesitas escuchar.

10. Concluye tu carta de perdón con una oración. Deposita a la persona que te hirió en las manos del Señor, y pídele que te limpie de toda negatividad que hayas adquirido al aceptar el abuso de esa persona. Entrega a esta persona al Señor y, si fuera apropiado, pide a Jesús que rompa toda atadura perjudicial del alma.

11. Permítele a Jesús que te hable a través de una carta final. Acepta el amor de Dios y su perdón. Permite que el amor y el perdón del Señor fluyan en tu corazón y lo limpien de todas las maldiciones, el resentimiento y la negatividad.

12. Pídele al Señor que te muestre si hay otra cosa de la que necesitas ser liberado. Déjate caer en los brazos del Señor y se libre para siempre; libre para ser el hijo de Dios que el Señor quería que tú fueras desde un principio.

 

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Notas

1. Texto original en inglés escrito por el reverendo Gabriele Amorth, “From the Greek Ritual”, An Exorcist Tells His Story [Un exorcista cuenta su historia] (San Francisco, CA: Ignatius Press, 1999), p. 199. Usado con permiso.

2. Texto original en inglés escrito por el reverendo Gabriele Amorth, An Exorcist Tells His Story [Un exorcista cuenta su historia] (San Francisco, CA: Ignatius Press, 1999), pp. 201-202. Usado con permiso.

3. Texto original en inglés escrito por el reverendo John H. Hampsch C.M.F. www.ClaretianTapeMinistry.org

4. Salmo 91, Texto bíblico tomado de La santa Biblia, nueva versión internacional. © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional. Usada con permiso. Reservados todos los derechos.

5. Texto original en inglés tomado de Healing Power for the Heart [Poder sanador para el corazón], (Denver, CO: Valentine Publishing House, 2006). Usado con permiso. www.HealingPowerMinistries.com

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